Tras un año complicado en cuanto a movilidad social, ha nacido una tendencia de entrenamiento a nivel personal, fundamentalmente en casa, donde se ha encontrado amparo a la necesidad de hacer ejercicio físico. Una tendencia que ha tenido continuidad tras el fin del confinamiento.

Pero… ¿cuál es la diferencia entre entrenar por tu cuenta, sea en un gimnasio o en casa, y el entrenamiento dirigido?

Antes de nada, tenemos que entender que el entrenamiento dirigido conlleva un plan individualizado para cada individuo, que comienza con una valoración que consta de una serie de test para determinar el nivel y estado del futuro entrenado.

 

    • Atención individualizada: cada persona tenemos unas necesidades y unas limitaciones, conseguir trabajar sobre ellas es el primer fundamento de una atención individualizada.

    • Menor riesgo de lesión: dar capacidad (fuerza) a esas posturas hará que sean mas resistentes a la fatiga y que por lo tanto podamos generar un menor porcentaje de riesgo lesional.

    • Mejora de la técnica: mejorar la salud significa entrenar posturas y darles capacidad (entrenamiento de fuerza). Para ello es fundamental la orientación de un profesional sobre cuáles son las posturas mas adecuadas.

    •  Consecución de objetivos: La programación y periodización es clave para progresar de manera más optima hacia tu objetivo final. Saber cuándo dar un paso adelante o atrás garantiza que el objetivo se consiga de una manera más eficiente y eficaz.

    •  Conocer tus límites: a todos nos gusta avanzar y mejorar en el entrenamiento pero la realidad es que cuando alguien te «exige» es cuando conseguimos nuestra mejor versión. Trabajar de una manera guiada hará que puedas «ponerte al limite» pero con la seguridad de un profesional que sabe dónde está ese límite.

    •  Compromiso y constancia: a veces cuesta entrenar… Contar con un profesional puede proporcionar muchas veces ese punto extra de motivación.

 

Resumiendo: la diferencia, por lo tanto, está en la individualización del trabajo. Al entrenar con un plan dirigido por un profesional, se consigue un control de la carga que puedas asumir, una individualización de tu trabajo en progresión para poder cambiar dicha periodización o programación según el avance en los objetivos y, por supuesto, mayor seguridad en su consecución.

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