El cáncer no es solo un diagnóstico médico.
Es un proceso que impacta en el cuerpo, en las emociones, en los hábitos y en la forma en la que una persona entiende su vida.
En la tertulia organizada por AMMMA con nuestros profesionales —Laura Mongelos (psicología), Ane Arbillaga (rehabilitación), Iñaki Etxeberria (nutrición) y Nacho Sanz (medicina interna)— abordamos una pregunta clave:
¿Qué podemos hacer para prevenir el cáncer y cómo podemos afrontarlo mejor cuando aparece?
La respuesta no es única.
Pero sí es clara: el abordaje debe ser integral.
1️⃣ Prevención del cáncer: los hábitos sí importan (pero sin culpa)
Sabemos que una parte significativa de los cánceres está relacionada con factores modificables:
- Tabaquismo
- Sedentarismo
- Consumo de alcohol
- Exceso de peso
- Mala alimentación
Según el Código Europeo Contra el Cáncer, más del 40–50% de los casos podrían prevenirse modificando hábitos.
Pero aquí hay un matiz importante: Prevenir no significa culpabilizar.
Hay personas que han llevado una vida saludable y reciben un diagnóstico.
Y hay personas que, incluso tras el diagnóstico, no consiguen cambiar determinados hábitos.
El cambio de conducta no depende solo de la información. Depende del contexto, del entorno, de la salud mental y de la situación vital.
Por eso, hablar de prevención exige rigor… y humanidad.
2️⃣ Rehabilitación oncológica: el ejercicio como herramienta terapéutica
Uno de los grandes mensajes del encuentro fue este: El ejercicio no es un complemento. Es parte del tratamiento.
La evidencia científica es clara:
- Mejora la tolerancia a la quimioterapia.
- Reduce efectos secundarios.
- Mejora la capacidad funcional.
- Disminuye el riesgo de complicaciones.
- Mejora la calidad de vida.
- Puede asociarse a mejor supervivencia en algunos tipos de cáncer.
Pero no hablamos de “hacer lo que puedas”. Hablamos de rehabilitación oncológica supervisada.
¿Qué es la rehabilitación oncológica?
Es un programa individualizado de ejercicio terapéutico adaptado a:
- Tipo de cáncer
- Fase del tratamiento (quimioterapia, radioterapia, cirugía)
- Estado funcional
- Síntomas presentes
- Comorbilidades
En AMMMA trabajamos con una premisa clara: La dosis importa.
No se trata de agotarse. Se trata de aplicar la carga adecuada en el momento adecuado.
Muchos pacientes llegan con miedo:
- “No me des una paliza.”
- “Estoy muy cansado.”
- “Tengo miedo a empeorar.”
Y lo que descubren es que el ejercicio bien pautado no empeora los síntomas, sino que ayuda a gestionarlos.
El movimiento no compite con el tratamiento. Lo acompaña.
3️⃣ Nutrición oncológica: ni milagros ni prohibiciones extremas
Uno de los mitos más extendidos es que “el azúcar alimenta el cáncer” y que eliminarlo puede frenar el tumor.
La realidad es más compleja. No existe una dieta que cure el cáncer.
No existe un alimento que lo detenga.
La intervención nutricional durante el proceso oncológico tiene otro objetivo:
- Mantener peso y masa muscular.
- Evitar déficits nutricionales.
- Mejorar síntomas digestivos.
- Reducir inflamación.
- Sostener la energía.
La dieta cetogénica, el ayuno o la eliminación radical de grupos de alimentos no son soluciones universales.
En rehabilitación oncológica trabajamos desde la evidencia, no desde el sensacionalismo.
4️⃣ Psicología y cáncer: acompañar sin culpabilizar
El diagnóstico oncológico remueve:
- Miedos.
- Relaciones.
- Prioridades.
- Identidad.
Muchas veces aparecen sentimientos de culpa:
- “¿Y si esto me ha pasado por…?”
- “¿Por qué no dejé de fumar antes?”
- “Debería haberme cuidado más.”
La culpa no es una herramienta de cambio sostenible.
El acompañamiento psicológico ayuda a:
- Gestionar ansiedad.
- Reducir miedo.
- Sostener procesos de cambio.
- Afrontar tratamientos.
- Reconstruir prioridades vitales.
El cambio lo hace la persona. El profesional acompaña.
5️⃣ Multidisciplinariedad: el cáncer no se aborda desde una sola disciplina
Uno de los grandes mensajes de la tertulia fue este: Un proceso oncológico no se gestiona desde una sola consulta.
Medicina, rehabilitación, nutrición y psicología no compiten. Se complementan.
Cuando trabajamos juntos:
- Mejoramos resultados clínicos.
- Reducimos complicaciones.
- Aumentamos adherencia al tratamiento.
- Mejoramos calidad de vida.
La oncología moderna no es solo quimioterapia y cirugía. Es también ejercicio, hábitos y acompañamiento.
6️⃣ ¿Qué hemos aprendido trabajando con pacientes oncológicos?
Los cuatro profesionales coincidimos en algo:
El cáncer, siendo una experiencia dura, también revela una fuerza extraordinaria.
Pacientes que:
- Se reconstruyen.
- Reordenan prioridades.
- Descubren capacidades que no sabían que tenían.
- Integran el ejercicio como parte de su tratamiento.
- Recuperan sensación de control.
Y nosotros, como profesionales, aprendemos cada día de ese proceso.
Conclusión: el movimiento es parte del tratamiento
En ammma entendemos la rehabilitación oncológica como:
- Individualizada
- Basada en evidencia
- Supervisada
- Humana
- Integrada
El ejercicio no es una moda. Es una herramienta terapéutica.
Y el movimiento, en un proceso oncológico, no es solo físico.
Es también emocional.
