Durante años ha existido la creencia de que los niños y adolescentes no deberían entrenar fuerza o que hacerlo podría ser perjudicial para su desarrollo. Sin embargo, la ciencia ha demostrado lo contrario: el entrenamiento adaptado a la edad es seguro, beneficioso y fundamental para el desarrollo físico y la prevención de lesiones.
Lo que dice la evidencia científica
- La NSCA (National Strength and Conditioning Association), la ACSM y otras instituciones coinciden en que los niños pueden empezar a entrenar desde edades tempranas, siempre que el programa esté supervisado y adaptado a su nivel de maduración.
- Estudios demuestran que el entrenamiento de fuerza en niños no afecta negativamente al crecimiento ni a las placas de crecimiento óseo cuando se realiza con técnica adecuada y cargas progresivas.
- Al contrario, fortalece huesos, mejora la coordinación y previene lesiones, especialmente en deportes de alta demanda.
Nuestra metodología en Ammma
En Ammma, cada joven deportista pasa primero por una valoración inicial, que nos permite detectar cuál es su principal limitante. Esto determina en qué ponemos más énfasis:
▪️ Movilidad (si existen restricciones de movimiento)
▪️ Estabilidad (si hay déficit en el control y soporte postural)
A partir de ahí, estructuramos el trabajo en cuatro pilares:
1️⃣ Moverse rápido
Introducimos tareas que enseñan a generar velocidad y potencia de manera segura:
- Pliometría extensiva
- Trabajos de velocidad con autocarga
- Ejercicios con cargas ligeras
2️⃣ Fundamentos de la fuerza
Comenzamos con el aprendizaje correcto de los patrones fundamentales de movimiento (PFM) y, poco a poco, añadimos capacidad a los mismos.
3️⃣ Movilidad y estabilidad
Siempre presentes como base del entrenamiento, garantizan que el joven deportista pueda progresar sin generar compensaciones ni sobrecargas.
4️⃣ Capacidad cardiovascular
Desarrollamos la resistencia cardiorrespiratoria, clave tanto para la salud como para el rendimiento deportivo.
Beneficios de empezar pronto
- Mejora del control motor y la coordinación.
- Fortalecimiento de músculos, huesos y articulaciones.
- Desarrollo de hábitos de vida saludables.
- Mayor confianza y autopercepción positiva.
- Prevención de lesiones deportivas y no deportivas.
Entonces, ¿cuándo empezar?
La respuesta es clara: cuanto antes, mejor, siempre que se haga con profesionales cualificados y con programas adecuados a cada edad y nivel de maduración.
No se trata de levantar pesas como adultos, sino de entrenar el movimiento, la técnica y la progresión, respetando cada etapa de crecimiento.
👉 En Ammma acompañamos a jóvenes deportistas y no deportistas en este camino, con una metodología basada en evidencia y con el foco puesto en el futuro de su salud y rendimiento.
